Para mí, ver las manos de un niño plasmadas en el cristal, me transportaron a una parte de mí que aún añora la infancia. Quise hacer de esta pequeña travesura, una manera de expresar dicho sentimiento.
Y con ello, hacer de lo más simplón, una buena fotografía.
Esta primera, está tomada en formato 1:1, encuadra y provoca la sensación de entrar más en detalle con la fotografía.
Para continuar, esta está hecha en un formato panorámico, lo que nos evoca al lugar y nos da más información sobre el entorno de la foto.
Y para terminar, acabamos con un formato vertical, dándonos mas detalles sobre lo que se pretende expresar.
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